Nubosidad variable

España
Autores: Diego Casado Rubio y Juan Manuel Borraspardo


Sinopsis: ¿QUÉ PASA CUANDO LA VIDA NO TE DEJA SEGUIR HUYENDO?

Es invierno, los grados apuntan por debajo del cero, los lagos de Quebec son casi hielo. Goro, treinta años, delgado, estatura media, mirada penetrante y barba de dos días, camina hacia el café flamenco que hace esquina, abrigado de negro hasta las orejas y dejando sus huellas en la nieve. Son las cuatro de la tarde y ya es de noche. Allí baila Lola, treinta años, larga melena negra, rostro redondeado y dulce. Su vestido rojo por encima de las rodillas se airea eróticamente y con fuerza sobre el escenario. El negocio acaba de ser reformado y el que asume el mando es Goro. Amador (el padre de Lola) ya lleva demasiados años encargándose de todo y ha depositado toda su confianza en él. Ya lleva muchos años Goro trabajando a su lado y su relación es bien parecida a la que podría tener un padre y un hijo. Además, Lola y El Canario, gitano de pura cepa y primo de Lola, recién aterrizan en Canadá para montar su espectáculo de flamenco en el bar. Es la primera vez que se ven Goro, Lola y El Canario. Los tres juntos ensamblan perfectamente y llevan rápidamente al éxito del bar flamenco, siempre abarrotado de gente.

La rutina de cada noche establece que Goro se encarga de cerrar el bar flamenco. Y dicha rutina también conlleva un paseo nocturno por los estacionamientos de vehículos junto al lago helado. Son las noches de Goro en busca de sexo ocasional y oculto.

Pero ahora las cosas han cambiado. Lola y El Canario forman parte del bar flamenco. Tanto es así, que la bailaora cuanto más tiempo pasa al lado de Goro más se enamora de él. Goro se no rechaza ser querido intentando encontrar una supuesta estabilidad.

Los últimos taconeos y palmas coinciden con la euforia de la gente que se pone de pie para vitorear a la bailaora. El Canario también disfruta de los aplausos cuando deja de tocar el cajón flamenco. Todo funciona. Incluso la relación que han establecido Goro y Lola. Ella respeta el espíritu independiente de Goro y él satisface sus deseos yendo a cenar o invitándola a dormir a su casa. Pero Goro sigue comportándose de manera extraña y fía cada vez que hacen el amor.

Prefiere dormir solo o quizá sea que prefiere dormir en compañía de sus recuerdos de España, los mismo que le atormentan cuando ve a su padre gritándole que deje de masturbarse con tan sólo once años. O más bien es que las noches compartidas con Lola se las pasa pensando en El Canario y en cómo ese gitano flamenco es capaz de amarle sin ningún tipo de barrera y de compartir el sexo con la pasión de un enamorado. Pero esta parte de su vida es la que lleva oculta. Para todos, incluso para él mismo.

En el tablao flamenco El Canario ensaya una nueva coreográfica con Lola. Goro observa el escenario mientras ultima los pedidos de Jerez y olivas. Goro gesticula con las manos para hacer ver a Lola que tiene que contarle algo importante: su padre José está gravemente enfermo y cogerá el primer avión con destino Madrid.

El frío de Madrid es mucho menos agresivo para Goro, acostumbrado a las altas temperaturas de Canadá. Llueve con intensidad. Mira a través de la ventanilla del taxi cómo si Madrid fue otra ciudad y al mismo tiempo es la misma. El taxista le pregunta si prefiere un camino u otro y Goro se sorprende de su propia respuesta porque se acuerda perfectamente de la dirección más corta. El mismo atasco de entrada a Madrid resigna a Goro que ve cómo la lluvia golpea con fuerza la ventanilla desdibujando el perfil de Madrid.

Goro recuerda un trayecto parecido en coche cuando tenía doce años. Llueve. Al volante va su padre José (47) y de copiloto su madre María (47). Ambos discuten. Goro observa por la ventanilla, pide a sus padres que suban el volumen de la radio. A través de la ventanilla llama la atención de Goro una fila de coches circulando. La mamá de Goro tiene ganas de ir al baño.

El viaje de Goro le lleva hasta Sevilla, lugar donde está ingresado su padre que ahora tiene más de sesenta años. En el hospital, Goro espera impaciente al médico. En su despacho, la médico explica detalladamente la situación de su padre: ha sufrido un fuerte ataque al corazón. Su vida no está fuera de peligro.

El hospital revive los recuerdos de Goro de aquel viaje en coche con su padre conduciendo y su madre teniendo que ir al baño. Sufren un accidente. Su madre muere. Su vida se trunca del lado de la represión. Su padre desolado y culposo por el accidente del coche, controla cada movimiento de la adolescencia de Goro. Ahora en Andalucía, o lo que es lo mismo, ahora en un colegio distinto, religioso y completamente desconocido.

La adolescencia de Goro se mezcla entre la rigidez del colegio y la libertad de las playas cercanas que disfruta en verano. Y es en verano cuando la vida le presenta la oportunidad de darse cuenta de que su verdadera identidad sexual. Conoce a Carlos, un chico un par de años mayor que él con el que disfrutará de una noche de borrachera y besos.

En el hospital de Sevilla Goro observa cómo duerme su padre visiblemente pálido y desmejorado. Un pitido constante proviene de una máquina de oxígeno. José está mirándole fijamente, casi sin reconocerle. A pesar de ello, todo son reproches. Que si Canadá, que si le ha abandonado, que si su madre estuviera viva, que quiere irse del hospital.

A medida que su padre va mejorando, Goro va sintiendo la necesidad de regresar a Canadá. Pero también siente la necesidad de no dejar a su padre. Solución: firmando el alta médica y de responsabilidad, ambos volarán a Quebec para continuar la vida allá. Goro puede así continuar con su trabajo y con sus proyectos con Lola y José puede recuperarse sin sentirse solo y con los cuidados necesarios.

En la teoría es el mundo idílico y perfecto de lo que se debe hacer creado por Goro. En la práctica no es más que un alejamiento consciente de su propia identidad. Su padre es su propia negación y una vez aterrizados en Quebec nada volverá a ser lo mismo con Lola. Ni, quizá, con él mismo.


Información técnica


Juan Borraspardo. Nacionalidad: ArgentinaE-mail: juanborraspardo@hotmail.comMóvil España: 6554-76-803 / Argentina: (0054) 11-4785-4856

Diego Casado Rubio
TELÉFONO: 91-554 – 64 – 45

E-MAIL: dicarubio@hotmail.com (contactar preferentemente por e-mail)

Teléfono Argentina: 5411 4785 4856

Información y filmografía

Juan Borraspardo 

Actualmente poniendo en marcha una nueva producción teatral independiente en Buenos Aires junto con Diego Casado Rubio.

Ininterrumpidamente desde el año 1998 a 2005 ha cursado en diferentes escuelas de Buenos Aires talleres y cursos de escritura dramática, dirección de cine y televisión. Perfeccionamiento a través del entrenamiento actoral, experimentando diferentes técnicas teatrales, corporales, vocales y musicales.

Diego Casado Rubio

– Junio 2005. Relato seleccionado por el jurado del Certamen de Jóvenes Creadores de Madrid (‘Maquinaria de Futuro Incierto’).

– Noviembre 2004. Ganador del Certamen Literario Ciudad de Getafe con el relato ‘Aunque descubran mi sexo’ publicado en junio de 2005.

Guionista del Cortometraje ‘Miénteme a los ojos’ estrenado el 5 de julio de 2004 en el Teatro Alfil de Madrid. Realizador del ‘Así se hizo…’ de este mismo cortometraje.

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