El poder de las ganas

Chile – España
Drama
Autor: Sergi Martin


Sinopsis

Ernesto ha nacido en Alemania pero es chileno, como sus padres.

A finales de los 80, Chile se encamina hacia la democracia. El general Augusto Pinochet se retira de la primera línea política. Se abre así la posibilidad para que regresen los exiliados, todos aquellos que tuvieron que marcharse tras el golpe militar de 1973.

Entre los que vuelven a Chile está Ernesto. A sus 16 años pisa por primera vez el país de sus padres. Allí conocerá a Guillermina y Gabriel. Pronto se les unirá Julio y así los cuatro formaran un grupo sólido e intenso, donde nacerá el amor y la aventura, sus primeras borracheras, sus besos torpes…

A pesar de su juventud, las circunstancias les empujan a tomar partido, compromiso político. No se pueden y no se quieren escabullir. No aceptan que el general Pinochet siga tutelando la democracia. Se involucran en una espiral de acciones, que primero son un juego y se irán convirtiendo en más graves hasta el desenlace final. Todo ello en un escenario trepidante: un país que despierta al mundo y un mundo que se transforma sin marcha atrás.

Sin embargo, las cosas no siempre salen bien. Chile quiere democracia, a cualquier precio. ¿Cuál es el precio de la democracia?


Información técnica


Director: Germán Berger-Hertz
Guionista: Sergi Martin
Nacionalidad: Chile – España

Productoras: : Promocine (Chile) y Todo por las niñas (España)

Nota del director

La fascinación por la adolescencia tiene un punto contradictorio. Es un tiempo de dudas, de confusión y búsqueda de la identidad. Pero a la vez, y visto desde la distancia, existe el encanto del descubrimiento constante. ¿Quién no recuerda esa sensación tan fuerte y llena de energía? Ese momento en el que parecía que todo era posible y todo estaba por hacer.

Todos los cines, sobre todo desde la modernidad a esta parte, han mitificado la adolescencia, la amistad y el descubrimiento del amor. No podía ser de otra manera. Desde Jules et Jim (Truffaut, 1962) hasta El club de los poetas muertos (Weir, 1989). Otro club, El club de los cinco (Hughes, 1985), pasando por Verano del 42 (Mulligan, 1971), Los juncos salvajes (Techiné, 1994) o Más pena que gloria (García León, 2001). Sin olvidar los ecos de I Vitelloni (Fellini, 1953) y algunas de las últimas películas de Van Sant o Bertolucci (Gerry, Elephant, Belleza robada o Soñadores).

Pues claro que El poder de las ganas tiene un algo de todas ellas… Pero ahora estamos en 1989 y en Chile. Ernesto, Guillermina, Julio y Gabriel son amigos, amigos de verdad dispuestos a entrar a la vida. Y Chile es un país que quiere la democracia: reconstruirla y apuntalarla. Existe una relación directa entre las sensaciones que se viven en la adolescencia y las reacciones de un país que sale de una dictadura.

En Chile, como en España, se vive una transición explosiva, fervorosa, intensamente participada por todos. Por un lado se apuesta por la democracia, que es sinónimo de libertad, de progreso y de esperanza… Y a su vez subyace un deseo de romper con el pasado establecido y la búsqueda de una nueva identidad… ¡cómo los adolescentes! Visto con el tiempo, uno no puede evitar pensar que hubo un punto de locura.

Fueron años tremendamente convulsos. En Chile, el epílogo de la dictadura del general Augusto Pinochet coincide con un cambio global en la manera de percibir el mundo y las relaciones político-sociales. Cae el Muro de Berlín, se desmorona la Unión Soviética, estalla la Guerra del Golfo… Se desvanecen los grandes referentes mundiales del siglo XX y se difuminan las ideologías. En este contexto, entre sectores jóvenes, radicales de izquierda, impera la desconfianza ante el proceso político llamado “transición a la democracia”, tutelada por Pinochet, que conserva el cargo de Jefe de las Fuerzas Armadas. Las reacciones no se hacen esperar. Una de las más lastimosas es el nacimiento del Movimiento Juvenil Lautaro (MJL). Un grupo que opta por la vía armada, que inspira esta película. El MJL lanza su ofensiva en el 1988 y se alarga hasta 1994. Sus acciones consisten en asaltar establecimientos, primero colmados y tiendas pequeñas para acabar robando en grandes almacenes y bancos. En su última etapa, asesinan a 6 carabineros (la guardia nacional chilena). La pregunta que surge necesariamente es ¿por qué continuaron utilizando medidas terroristas en años de democracia?

Hoy en día, a 2011, de Madrid a Tel Aviv o Nueva York, los jóvenes siguen combatiendo, con operativos claramente distintos, las reglas del juego establecidas. Anhelan un mundo mejor que dé salida a sus ilusiones, como en París y Ciudad de México lo hicieran los estudiantes en el 68. Es su misión. Los protagonistas de El poder de las ganas se ven envueltos en una realidad de la cual no pueden salir. Jóvenes dominados por el desconcierto, en busca de aventuras. No les gusta el mundo en el que viven y necesitan romper con él. Luchan llenos de ilusión e ideales por cambiarlo. Todo empieza siendo un juego, una comedia de seducción, amor, sexo, juventud y primeras veces. Pero la realidad, poco a poco, va imponiéndose hasta convertirse en una tragedia. La caída de la esperanza.

Las vidas de Ernesto, Guillermina, Julio y Gabriel están atravesadas de punta a cabo por la experiencia de la dictadura militar. Y eso pasa factura. No son jefes, ni grandes líderes, no forman parte de las cúpulas dirigentes ni toman grandes decisiones. Son sencillamente estudiantes secundarios, adolescentes descontentos, hijos de un tiempo y un país. Juguetes rotos de una democracia que se abre camino vertiginosamente.

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